¿A quien agradecer? Que con solo la primera nota musical mi cuerpo y mi mente se inquieten con el anticipo de un vuelo ligero:
Primero, gracias a mi madre por enseñarme a amar la música clásica, a ella por llevarme desde pequeña al Teatro Colón, cita donde madre e hija se compenetraban nuevamente en un cordón… musical. Buenos recuerdos nuestras noches de teatro: Lágrimas felices cada año en las temporadas de Zarzuela vs. cadencia latina rendida ante ritmos cubanos, fusión.
A la cultura de mi ciudad, que me formó por muchos años con festivales de reconocimiento mundial, crecí visitando parques donde los mejores representantes del mundo de diferentes géneros: Clásica, jazz, blues, opera y rock, mostraban un camino. Aprendí, que amar lo nuestro es fundamental para cualquier otro paso. Mi ciudad definitivamente democratizó y popularizó la cultura.
Gracias al talento de mi pueblo: virtuosos músicos y arreglistas de todas las regiones de un país sorprendente, con su cultura y estilo son generadores de nuevas formas de música colombiana.
Mestizajes: trabajó apasionado de la OFB después de Ganar el Grammy Latino.
La filarmónica de Bogotá me deja sin aire, me transporta al perfume de mi madre y a la silla de aquel teatro. Percibo aromas, puedo viajar tan liviana como una pluma. Estoy aquí y allá cuando escucho la música con la que crecí. Firme la tierra, lazo fuerte que me hace tangible.
La OFB crea su idioma: ayer & mañana; popular & clásico.
TheBlackmouth.